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El fotógrafo Jon Andoni Martin retratará a los legazpiarras el 29 de abril con la técnica del colodión húmedo

22/04/2025
El fotógrafo Jon Andoni Martin retratará a los legazpiarras el 29 de abril con la técnica del colodión húmedo

El fotógrafo azkoitiarra Jon Andoni Martin estará en Legazpi y el próximo 29 de abril. Además de hacer fotos del pueblo con la técnica del daguerrotipo, también realizará retratos de los legazpiarras que se animen, utilizando la técnica del colodión húmedo.
Será el martes 29 de abril, mañana y tarde, junto al Ayuntamiento, en el pórtico frente a Katilu. Allí montará su laboratorio y su estudio, y realizará retratos gratuitos de los ciudadanos a los que se acerca, promovidos por el Ayuntamiento de Legazpi.
Con estas y otras fotografías se realizará una exposición en la peluquería Joan Kruz y en el bar Katilu desde el 12 de mayo hasta finales de junio. Posteriormente, los retratos realizados serán regalados a la ciudadanía y el Ayuntamiento de Legazpi también recogerá los daguerrotipos realizados.

¿Qué es el colodión húmedo?

La técnica fotográfica del colodión húmedo fue descrita por Gustave Le Gray y sintetizada finalmente en 1851 por Frederick Scott Archer.  Supuso quizás la primera gran revolución democratizadora en el mundo de la fotografía, por la que ésta se hizo accesible al gran público frente a otras técnicas como el daguerrotipo, más caras y peligrosas.

Aun así, es una técnica que, a diferencia de nuestros móviles y dispositivos digitales, tiene tanto que ver con la artesanía y la alquimia como con la propia fotografía. El fotógrafo es el encargado de todo el proceso, desde acondicionar el medio hasta mezclar los químicos que intervienen en el desarrollo de la placa, controlando en todo momento que se den las condiciones ambientales para que esa efímera conjunción de elementos químicos haga su trabajo.

El proceso comienza con el vertido del colodión, que hará las veces de película fotográfica, sobre la placa de aluminio o vidrio. Posteriormente sumergimos unos minutos la placa, ya emulsionada, en un baño de nitrato de plata, que reaccionará con las diversas sales suspendidas en el colodión y convertirá a la placa en fotosensible. Una vez que hemos obtenido el material sensible, introducimos la placa en un chasis, ya en condiciones de oscuridad, que será el que cargaremos en la cámara.

Nos concentramos ahora en tomar la fotografía, para lo cual necesitaremos una exposición de varios segundos en los que la persona deberá permanecer totalmente quieta. Extraemos entonces el chasis de la cámara para llevárnoslo al laboratorio, donde pasará por las tres fases del revelado clásico y nos dará el resultado final, que aún deberá ser cuidadosamente lavado, secado y barnizado antes de adquirir sus longevas propiedades.

Tanto las cualidades estéticas de la fotografía de colodión, increíblemente detalladas, como el particular proceso artesanal y las imperfecciones que conlleva, convierten a estos retratos al colodión en objetos únicos, virtualmente irreplicables y con un valor intrínseco que va más allá de los materiales y del tiempo empleado en conseguirlos.

Hacerse un retrato al colodión es mucho más que una placa de aluminio que llevarse a casa o una reproducción que colgar en la pared: es la experiencia de ver el proceso fotográfico tal como fue concebido en sus inicios suceder ante tus ojos y pasar de sus materiales esenciales (luz, plata y tiempo) a un producto que es más que la suma de sus partes. Y además es una oportunidad de pausa y reflexión que en esta época de consumo vertiginoso no se da habitualmente.